lunes, 3 de febrero de 2014

La piedra que obstruye cosas(parte1)

Buenas tardes mis queridos feligreses, mis pequeños estropajos de mal. Hoy he querido traerles, con mucho cariño y democrático respeto, una historia venida desde muy lejos, y que de seguro nos servirá para sumar más pistas falsas a ese intento de comprender todo ese montón de cosas ya de por sí muy confusas que alimentan nuestra existencia.

En fin, esto le ocurrió a un grupo de santos que se encontraban de peregrinaje en alguna montaña muy lejana y deliberadamente inhóspita, en cuya cima se manifestaba cada 300 años, un extraño dios encarnado en forma de cuadrúpedo con cuernos en la cabeza y de cuyos orificios brotaban pequeñas criaturas invertebradas que solían prenderse en llamas bajo no sé qué principio de la voluntad divina. Cada vez que se cumplía el ciclo acudían a su encuentro un grupo de personas que sobresalían entre las demás por su profunda elevación o elevada profundidad espiritual (tampoco entendí), con el fin de recibir el mensaje que guardaba el dios para la humanidad.

El detalle es que las palabras de este dios sobrepasaban lastimosamente toda capacidad de comprensión de nuestros santos señores, devastando sus mentes y sumergiéndolos en la locura, así,  a los que se les concedió un instante de cordura, decidieron acabar sus vidas arrojándose desde el vigésimo noveno piso, mientras que los otros, prendidos desde el principio, permanecían suspendidos recreando la escena en sus cabezas hasta que el tiempo terminara de consumirlos. Hay gente que afirma que algunos lograron vivir plenamente la revelación de las palabras y que dejándose llevar por el éxtasis,  desvaneciéronse sus cuerpos e hiciéronse uno con el dios. Esta última versión no me la creo nada y es una muestra más del grado vomitivo de cursilería del que es capaz de alcanzar una imaginación demasiado optimista, lo que más estaría dispuesto a aceptar es que se transformasen en pequeñas sanguijuelas flamígeras.

Sea del modo que sea, la palabra del dios no llegaba a los oídos de la multitud que esperaba ansiosa,
 El encargado

La piedra que obstruye cosas está compuesta de muchos cordeles al rededor suyo de los que prenden varios talismanes escritos en una multitud de idiomas y alfabetos diferentes. Puede adoptar diversas formas y tamaños pero su objetivo será siempre el mismo, interponerse entre una y otra cosa, entre algo que es y lo que será,


CONTINUARA....

1 comentario:

  1. ¡La piedra está interpuesta entre el principio y el fin de esta historia! ¡No!

    Me siento como una pequeña criatura inflamable e invertebrada al confrontarme con tan terrorífica realidad.

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